Elena, una mirada
Después de haberle llenado a la pobre Elena la cara de rajas y brechas, esta imagen intenta limpiar ese rostro radicalmente, llenándolo de delicadeza y porcelana. Y detrás de toda esa fragilidad, una mirada directa e hipnótica, provocadora, que hace de este retoque fotográfico uno de los que más me gustan.
Para conseguirlo, una vez obtenida la original, realicé el recorte de la imagen y el encuadre. Trabajando sobre una copia de la capa, convertí esa capa duplicada a blanco y negro, y después borré los ojos y los labios. Así conseguí la toma en blanco y negro pero con colorización selectiva, en los ojos y en los labios. La capa de arriba muestra la toma en blanco y negro, salvo en las zonas donde la capa se ha borrado, que se ve la de color que queda detrás.
Teniendo seleccionada la de debajo (la que tiene color), tracé una selección a mano alzada de los ojos y les ajusté la intensidad del color desde el diálogo Capas -> Colores -> Tono y saturación. Como hay una selección activa, sólo se aplica el cambio de saturación sobre lo seleccionado. Le aumenté mucho la saturación para conseguir ese contraste sin perder el tono marrón. Para los labios es el mismo procedimiento, seleccionarlos aproximadamente con la herramienta de seleccionar regiones a mano y modificar la saturación.
Aplicando el mismo concepto, ya sólo quedaba crear ese efecto de piel de porcelana y suavidad en la cara. Duplicar la capa y aplicarle un desenfoque gaussiano de algunos pixels. Teniendo la capa desenfocada activa, con una brocha blanda se borran las partes que no sean la propia piel del rostro (ojos, labios, pelo, contornos de la nariz). Después, ajustando la opacidad de la capa se puede variar la intensidad del efecto.

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