La compañía Dove de productos para el cuidado y la higiene personal lanzó hace tiempo una campaña llamada Por la belleza real. Seguramente habrás visto anuncios en revistas o en televisión. Las modelos que salen en los anuncios de Dove son chicas más de a pie que las que estamos acostumbrados a ver en todos los anuncios publicitarios. La compañía muestra así ideas en contra de los valores estéticos que se patrocinan ahora con la publicidad, se oponen al canon que las marcas comerciales (que no las personas de la calle) pretenden meternos en la cabeza.
En este caso, han lanzado un nuevo video denunciando directamente el retoque fotográfico usado para cambiar completamente el aspecto de una modelo convirtiéndola en una de esas chicas perfectas que se supone que tanto nos gustan.
El retoque fotográfico es muy divertido, es un campo de moda y hay mucha gente viviendo exclusivamente de ello. Hay incluso quien puede crearle a una chica un tercer brazo en medio del pecho y conseguir que te lo creas.
Hay que tener cuidado. Sólo se pide eso, un poco de cuidado. Hay que diferenciar entre retocar e inventar, entre una modelo real y una modelo inventada. La modelo real llevará ropa y maquillaje para las chicas reales, pero si es una modelo inventada… no lleva maquillaje ni ropa para las chicas. No es una persona. Es simplemente un cuadro, una imagen. Nada más.
El tema no es sencillo, aunque las ideas clave sí lo son. Cuando algo así está influenciando tanto a la sociedad, es la sociedad la que tiene que valorar si se debe cambiar, la que debe opinar y expresarse. La gran mayoría de las personas no estamos de acuerdo con los gustos que nos intentan inculcar. Para nada. Y eso hay que hacerlo saber.
Por eso, este post es simplemente un aplauso personal a Dove. Estoy seguro de que esta campaña le va a hacer mucho bien a la empresa, y espero que así sea. Porque lo que intentan transmitir es lo que al final queremos las personas, productos para nosotros, no para personajillos del Photoshop.
Enlace: YouTube – Dove, por la belleza real.
Vía blog.jcl.cl.
