¿Puede imitarse la sonrisa verdadera?

Sonrisa

Si hay algo que diferencia al ser humano del resto de los animales es su capacidad de aprendizaje. ¿Aprendemos también a sonreir?

De niños aprendemos mediante la imitación. Imitamos todo lo que vemos a nuestro alrededor, pero hay ciertas conductas que son puramente innatas y que por tanto no es necesario aprender.

Sonreir es innato. Se puede observar que los niños ciegos, sin haber visto nunca una sonrisa, sonríen en cuanto sienten alegría.

Esta sonrisa es la sonrisa verdadera (sonrisa de Duchenne), la que va de la mano de la alegría, la que es innata y muy complicada de imitar. Existe otra sonrisa falsa o enmascaradora, diferente de la anterior, que es capaz de modificarse a través del aprendizaje y la cultura. Se trata de una sonrisa social, no emocional, una sonrisa que controlamos voluntariamente y regalamos cuando lo creemos oportuno.

¿Podemos descubrir cuándo nos sonríen con una o con otra sonrisa?

El Gordo y El Flaco

En el rostro tenemos dos músculos que intervienen para llevar a cabo una sonrisa verdadera, que son el cigomático mayor y el orbicular. Este último es muy difícil de contraer voluntariamente, por lo que una sonrisa falsa carece de la expresión que produce este músculo.

En esta imagen de El Gordo y El Flaco se ve claramente la diferencia entre la sonrisa verdadera (El Gordo, Oliver Hardy) y la sonrisa fingida (El Flaco, Stan Laurel).

Escrito por Elena Lorés

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